mujer tapándose la cara

Formación de portavoces para evitar la maldita hemeroteca

“De vez en cuando di la verdad para que te crean cuando mientes” escribía el dramaturgo francés Jules Renard. O como bien dice nuestro sabio refranero español “en la boca del mentiroso, lo cierto se hace más que dudoso” pues todos sabemos que “antes se atrapa al mentiroso que al cojo”.

Y es que desde los tiempos del ágora ateniense hasta el Congreso de los Diputados español y pasando por los mentideros de Madrid, siempre ha bastado con reafirmar varias veces la mentira para que la gente la diera por buena. Afortunadamente, gracias a la hemeroteca digital (Google devuelve medio millón de resultados sobre la maldita hemeroteca) resulta bastante fácil desdecir a los portavoces y contraargumentar las nuevas creencias de un político o empresario con sus férreos argumentos opuestos que antaño defendía. Ya decía Adolf Hitler, que era más fácil engañar con una gran mentira que con una pequeña.

La hemeroteca nos permite rescatar los mensajes contradictorios de los políticos

Basta con echar un vistazo a los periódicos, escuchar alguna entrevista radiofónica o ver alguna declaración televisiva para rápidamente bucear en Internet y encontrar la contradicción de los mensajes de los políticos de todos los colores. Y eso que la mayoría de ellos cuentan con asesores de comunicación que les preparan los mensajes y discursos, aunque lógicamente tienen que ir modulando su discurso para endulzar los oídos de quien interese en cada momento.

Y es que hablar con los medios no es una acción baladí. Del mismo modo que pasas varias horas preparando una presentación para un comité en la empresa, para un discurso en un evento o para presentar una propuesta de nuevo negocio, la trascendencia y alcance de lo que vas a contar a un periódico, una radio, una televisión, un blog, un diario digital o a publicar en redes sociales, requeriría, al menos, de la misma dedicación y mimo que los ejemplos anteriores.

Parece que estás contando tu historia a una sola persona –el periodista que te pregunta- pero en realidad te están escuchando o leyendo miles, algunos que defenderán tus tesis y otros que buscarán tu fallo

Cómo prepararse para una entrevista con un medio

Hablar ante los medios no es difícil. Lo difícil es saber qué les vas a contar o, más complejo aún: tener que decir algo cuando no tienes nada que contar, algo que lamentablemente ocurre en muchas ocasiones. Y ello requiere de un trabajo previo de análisis y formación de portavoces para saber qué, cómo, cuándo, cuánto, quién y por qué contarlo.

No es lo mismo disponer de un día para contar en la junta de accionistas lo bien o mal que ha ido el año, que contarlo en un par de folios de una nota de prensa, resumirlo en 30 segundos para una noticia en la tele o hacerlo en directo en una entrevista de radio ante la incomodidad de los silencios y los dardos envenenados en forma de pregunta inquisitiva del periodista.

entrevista

Por eso, resulta igual de importante conocer bien cómo trabaja cada medio, cuál es la experiencia sectorial del periodista (acostumbrado a vagar por diferentes áreas de la redacción) o si ya conoce nuestra trayectoria o no. Por ejemplo, es importante saber que si sólo tenemos 15 minutos para una entrevista, igual lo más sensato es evitar aburrir al periodista durante 10 minutos con el glorioso pasado de nuestra empresa y centrarnos más en el  fascinante porvenir que nos espera.

Un estudio realizado por Microsoft reveló que la capacidad de atención del ser humano en Internet ronda los ocho segundos. Algunos estudios más recientes bajan esa cifra hasta los cinco segundos, que es básicamente el tiempo que has invertido en leer estas últimas quince palabras del post. Es más, un estudio de 2018 de Neuromedia apuntaba a que vivimos hiperconectados y recibimos un impacto publicitario cada 10 segundos, lo que significa 6.000 impactos publicitarios diarios.

Cuando el ser humano sólo es capaz de retener un máximo de 18 mensajes, con capacidad para captar su atención, conectando con un significado y generando un recuerdo, es cuando nos damos cuenta de que si queremos impactar en nuestra audiencia tenemos que prepararnos bien.

¿Qué supone esto? Pues que para despertar el interés del periodista y de sus lectores, lo que trabajamos en nuestras sesiones de formación de portavoces es ayudar a crear mensajes claros y concisos. Que preferentemente estén reforzados con alguna cifra o dato y que, en la medida de lo posible, incluya algún ejemplo emocional y cercano. No es lo mismo hablar de aceitunas negras que de las perlas negras del Guadalquivir.

Y es más fácil para una persona ajena a la tecnología explicar el concepto de kubernetes haciendo silogismos con los contenedores de un buque o tren de mercancías que soltar alegremente que es un sistema de código libre para la automatización del despliegue, ajuste de escala y manejo de aplicaciones en contenedores​ que fue originalmente diseñado por Google y donado a la Cloud Native Computing Foundation.

De la formación de portavoces, podríamos escribir infinitos post con ejemplos de errores, sobre saber qué contar y cómo hacerlo. Pero del mismo modo que hay que aprender a andar antes de echar a correr, quizás lo más importante y difícil en esto de hablar en público o con los medios es saber reconocer si tienes algo que realmente merece la pena contar. Pues como bien dice el refranero popular es mejor permanecer callado y que los demás piensen que eres tonto, a abrir la boca y despejar definitivamente las dudas, y acabar siendo un meme trending topic.