Cuando un “gracias por tu atención” adquiere sentido

Es habitual que las expresiones que utilizamos terminen desvirtuándose y se conviertan en frases que lanzamos porque somos ciudadanos civilizados. Hoy he dado un “gracias por tu atención” a uno de mis clientes que me ha hecho pensar, porque realmente, no ha sido un formalismo para ser educada. Realmente, ha sido un agradecimiento sincero porque ese cliente me ha prestado toda su ATENCIÓN en la hora que hemos pasado reunidos.

Imagino que también sucederá en otros sectores, pero en el maravilloso mundo de la comunicación, uno se dedica a gestionar tantos proyectos variados para diferentes clientes que llega un momento en el que nos encontramos con múltiples frentes abiertos que tenemos que resolver con nuestra capacidad multifuncional, que lo llaman…

Pero ¿cuánto merma nuestra atención y, en consecuencia, la mejor conclusión de un trabajo, cuando estamos a 20 temas a la vez? ¿Realmente dedicamos el cuidado y tiempo necesarios para diseñar o ejecutar una actividad en un entorno en el que cada vez el profesional de la comunicación debe ser más polivalente con los mismos recursos?

Y eso nos lleva a que veamos errores propios y ajenos con más frecuencia de la deseada, algunos de bulto, que seguramente podríamos haber evitado dedicando algo más de tiempo a PENSAR sobre el asunto en cuestión. Pero si estamos bajo la presión de los números (euros)… ¿Qué hacer? ¿dedicar aún más horas?

Una solución muy válida es ser capaces de encontrar el equilibrio entre los requerimientos del cliente y la dedicación que podemos asignarle para generar cierta rentabilidad. Podéis decirme que esto es obvio, pero no debe estar muy de moda…

La buena noticia es que somos nosotros mismos los que podemos buscar ese equilibrio para que, si no es posible en todos los casos, al menos podamos tener plena concentración en aquellos temas que realmente son relevantes para el posicionamiento y los beneficios de nuestros clientes. Los cuadrantes de Stephen Covey pueden ser de utilidad para conseguirlo.

Porque ¿quién no quiere un auténtico “gracias por tu atención”? 😉